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Las subastas administrativas generales son subastas desarrolladas por las distintas administraciones públicas que no responden a situaciones de deuda por parte de un contribuyente con las delegaciones de Hacienda de comunidades autónomas, ayuntamientos o cualquier otro órgano administrativo.
Se trata principalmente de casos de liquidaciones de empresas o de activos públicos a través de la venta forzosa de sus bienes. Por ejemplo, inmuebles, vehículos o maquinaria.
Es frecuente que en estos casos no exista una deuda que saldar, sino que el objetivo sea obtener un rédito de la venta de bienes que han dejado de ser útiles para dicha administración. Por eso la autoridad gestora puede ser cualquier administración (un ayuntamiento, el parlamento de una comunidad autónoma), una empresa pública…
También existen sociedades especializadas en este tipo de subastas. Es el caso de SEGIPSA, de COFIVACASA o de Organismo Autónomo Parque Móvil del Estado (OAPME). Además, puedes encontrar subastas administrativas generales celebradas por notarías.
Muchas subastas administrativas generales se anuncian y desarrollan en el portal de subastas del BOE y, en este caso, cualquier persona puede participar en ellas siempre que se dé de alta como usuario y cumpla con los requisitos específicos. Para que puedas identificarlas rápidamente, ten en cuenta que se encuentran agrupadas bajo la categoría SUB-GA.
Por otro lado, estas subastas también pueden tener carácter presencial, especialmente en caso de ser gestionadas por empresas especializadas. En estos supuestos la regla habitual es que puedan participar en la subasta todas aquellas personas, físicas y/o jurídicas, que tengan capacidad para contratar de acuerdo con las normas contenidas en el Código Civil, sobre capacidad general para toda clase de contratos y en particular para el contrato de compraventa.
Es necesario consultar el pliego de la subasta para conocer las limitaciones específicas a la hora de participar en este tipo de subasta, independientemente de dónde se celebren. Por ejemplo, es frecuente que el personal que presta sus servicios en la entidad gestora tenga vetado el acceso a este tipo de procedimientos.
Con las subastas administrativas generales ocurre algo similar a lo que sucede con las subastas notariales voluntarias: las reglas del juego las define en gran medida la entidad pública que da lugar a la subasta.
Esto es así porque, en estos casos, no existe deudor ni un acreedor cuyos derechos deban protegerse y garantizarse: se trata simplemente de una venta mediante subasta que parte de la voluntad de dicha entidad de realizar el bien. Por tanto, cobra sentido el hecho de que la entidad gestora pueda definir en mayor medida las condiciones de la subasta en aspectos como el valor de subasta del bien o lote de bienes, la puja mínima, el periodo de admisión de pujas o la cuantía mínima de diferencia entre puja y puja.
Esto significa que cobra especial importancia estudiar con todo lujo de detalles el edicto de la subasta para conocer sus condiciones. Del mismo modo, en caso de duda, es muy recomendable pedir ayuda legal especializada para evitar errores que puedan costarte mucho dinero o una inversión truncada.
Con todo, no todo vale y las condiciones de estas subastas deben enmarcarse en nuestro ordenamiento jurídico. Además, se aplicará a estas subastas, de forma subsidiaria y en todas aquellas áreas en las que no se especifique nada en el pliego de la subasta, la normativa general que corresponda, como puede ser la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC), la Ley de Jurisdicción Voluntaria (LJV) o el Reglamento General de Recaudación.
Las subastas administrativas generales presentan sus propias particularidades y por ello existen ventajas e inconvenientes asociados a ellas. Te contamos cuáles son.
Las subastas administrativas generales son menos frecuentes que otras categorías y van por libre desde el punto de vista normativo por no haber deudor ni acreedor, sino una voluntad de proceder a la venta pública de ciertos bienes que han dejado de ser necesarios para una administración, a través de una subasta.
Para cerrar este artículo, y a modo de resumen, ten en cuenta este checklist antes de pujar en una subasta administrativa general:
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