Guía sobre las Subastas BOE Administrativas Generales: qué son y cómo funcionan

Lectura 5 minutos · 12 Jun 2026
Dentro del catálogo de tipos de subastas públicas que podemos encontrar en España existe una categoría menos frecuente que, sin embargo, encierra grandes oportunidades de inversión si se estudian bien las reglas del juego. Se trata de las subastas administrativas generales. Te contamos en qué consisten, dónde encontrarlas y cómo funcionan para que puedas aprovecharlas al máximo.

En este artículo encontrarás:

Qué son las subastas administrativas generales

Las subastas administrativas generales son subastas desarrolladas por las distintas administraciones públicas que no responden a situaciones de deuda por parte de un contribuyente con las delegaciones de Hacienda de comunidades autónomas, ayuntamientos o cualquier otro órgano administrativo.

Se trata principalmente de casos de liquidaciones de empresas o de activos públicos a través de la venta forzosa de sus bienes. Por ejemplo, inmuebles, vehículos o maquinaria.

Es frecuente que en estos casos no exista una deuda que saldar, sino que el objetivo sea obtener un rédito de la venta de bienes que han dejado de ser útiles para dicha administración. Por eso la autoridad gestora puede ser cualquier administración (un ayuntamiento, el parlamento de una comunidad autónoma), una empresa pública…

También existen sociedades especializadas en este tipo de subastas. Es el caso de SEGIPSA, de COFIVACASA o de Organismo Autónomo Parque Móvil del Estado (OAPME). Además, puedes encontrar subastas administrativas generales celebradas por notarías.

Dónde encontrar subastas administrativas generales

Muchas subastas administrativas generales se anuncian y desarrollan en el portal de subastas del BOE y, en este caso, cualquier persona puede participar en ellas siempre que se dé de alta como usuario y cumpla con los requisitos específicos. Para que puedas identificarlas rápidamente, ten en cuenta que se encuentran agrupadas bajo la categoría SUB-GA.

Por otro lado, estas subastas también pueden tener carácter presencial, especialmente en caso de ser gestionadas por empresas especializadas. En estos supuestos la regla habitual es que puedan participar en la subasta todas aquellas personas, físicas y/o jurídicas, que tengan capacidad para contratar de acuerdo con las normas contenidas en el Código Civil, sobre capacidad general para toda clase de contratos y en particular para el contrato de compraventa.

Es necesario consultar el pliego de la subasta para conocer las limitaciones específicas a la hora de participar en este tipo de subasta, independientemente de dónde se celebren. Por ejemplo, es frecuente que el personal que presta sus servicios en la entidad gestora tenga vetado el acceso a este tipo de procedimientos.

Cómo funcionan las subastas administrativas generales

Con las subastas administrativas generales ocurre algo similar a lo que sucede con las subastas notariales voluntarias: las reglas del juego las define en gran medida la entidad pública que da lugar a la subasta.

Esto es así porque, en estos casos, no existe deudor ni un acreedor cuyos derechos deban protegerse y garantizarse: se trata simplemente de una venta mediante subasta que parte de la voluntad de dicha entidad de realizar el bien. Por tanto, cobra sentido el hecho de que la entidad gestora pueda definir en mayor medida las condiciones de la subasta en aspectos como el valor de subasta del bien o lote de bienes, la puja mínima, el periodo de admisión de pujas o la cuantía mínima de diferencia entre puja y puja.

Esto significa que cobra especial importancia estudiar con todo lujo de detalles el edicto de la subasta para conocer sus condiciones. Del mismo modo, en caso de duda, es muy recomendable pedir ayuda legal especializada para evitar errores que puedan costarte mucho dinero o una inversión truncada.

Con todo, no todo vale y las condiciones de estas subastas deben enmarcarse en nuestro ordenamiento jurídico. Además, se aplicará a estas subastas, de forma subsidiaria y en todas aquellas áreas en las que no se especifique nada en el pliego de la subasta, la normativa general que corresponda, como puede ser la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC), la Ley de Jurisdicción Voluntaria (LJV) o el Reglamento General de Recaudación.

Ventajas e inconvenientes de las subastas administrativas generales

Las subastas administrativas generales presentan sus propias particularidades y por ello existen ventajas e inconvenientes asociados a ellas. Te contamos cuáles son.

Ventajas de las subastas administrativas generales

  • Competirás con menos inversores. La complejidad de este tipo de subasta puede convertirse en una ventaja competitiva si ya dominas el mundo de las subastas, ya que es probable que muchas personas no se atrevan a participar en ellas.
  • Ampliarás tu tipo de inversión. El tipo de bienes que se subastan en estos procedimientos es muy variado y puede permitirte jugar con nuevos tipos de inversión. Ten en cuenta que se trata de bienes públicos: puedes encontrar todo tipo de bienes muebles, como obras de arte, antigüedades, joyas, maquinaria, herramientas, muebles… así como vehículos y, de forma más residual, inmuebles.

Inconvenientes de las subastas administrativas generales

  • Son más complejas. Dado que en estos casos no existen unas reglas tan estrictas en cuanto a su funcionamiento, deberás estudiar con mucho detenimiento el pliego de la subasta. Este tipo de procedimiento trae de la mano un riesgo añadido si todavía no te desenvuelves con total naturalidad en el mundo de las subastas.
  • Hay pocos inmuebles. Si lo que más te interesa es la adquisición de bienes inmuebles, la mayoría de estas subastas ponen en el mercado otro tipo de activos, como derechos de traspaso o bienes muebles de todo tipo.
  • Pueden ser presenciales. No todas las subastas administrativas generales se celebran de forma telemática: en ocasiones deberás pujar físicamente, lo que puede quitarte tiempo y encarecer tu participación.

Checklist para pujar en una subasta administrativa general

Las subastas administrativas generales son menos frecuentes que otras categorías y van por libre desde el punto de vista normativo por no haber deudor ni acreedor, sino una voluntad de proceder a la venta pública de ciertos bienes que han dejado de ser necesarios para una administración, a través de una subasta.

Para cerrar este artículo, y a modo de resumen, ten en cuenta este checklist antes de pujar en una subasta administrativa general:

  1. Asegúrate del tipo de procedimiento que origina la subasta y de quién es la autoridad gestora.
  2. Analiza con especial detalle el edicto de la subasta en busca de cualquier particularidad y consulta a un profesional en caso de duda.
  3. Analiza las posibles cargas y demás detalles con un posible impacto económico.
  4. Estudia el bien o lote de bienes e investiga por tu cuenta.
  5. Aunque en este caso es menos probable, en el caso de inmuebles, comprueba su estado posesorio y cómo y cuándo podrás recuperarlo en caso de que se encuentre ocupado, ya sea legal o ilegalmente.
  6. Valora tu inversión de forma realista y haz números para asegurar su viabilidad.
  7. Consulta siempre a un abogado especialista en subastas cualquier duda que pueda surgir antes de pujar.
  8. Si no lo ves claro, no pujes.
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